Los lagos de cráter de Ndali-Kasenda se formaron hace entre 8.000 y 10.000 años, fruto de la antigua actividad volcánica que dio origen a estos impresionantes paisajes. Aunque los cráteres se consideran extintos, algunos aún conservan lava fundida a unos 10 kilómetros bajo tierra, y en ciertas aguas todavía se percibe un sutil aroma a azufre.
Muchos de estos lagos ofrecen lugares ideales para el baño, miradores naturales y senderos que invitan a explorar la zona a pie. El entorno es hábitat de diferentes especies de primates y aves tropicales, y regala vistas espectaculares en cada rincón.
La gestión de este paraíso natural está en manos de las comunidades locales de la Reserva Natural de Nkuruba, lo que garantiza una experiencia auténtica y respetuosa con el entorno. Si buscas paisajes únicos y contacto directo con la naturaleza, los cráteres de Ndali-Kasenda son una parada imprescindible.
El recorrido incluye una visita a los lagos y a la chimenea de lava a través de una caminata sobre algunos de los 9 lagos formados desde cráteres de explosión en la zona. También se visitan algunas de las comunidades locales y varios puntos panorámicos. La duración total es de unas 3 o 4 horas en total.